martes, 14 de octubre de 2008

Trivium "Shogun" (2008)



Cuanto más escucho este disco, más doy por imposible el disco de Metallica. No quiero ser un pelmazo con este tema, pero sí que he creído justo dar cabida en esta sección quizá a los mejores acólitos que la banda de San Francisco puede tener. Influenciados claramente por los creadores de Master of Puppets, Trivium son una banda de chavales de poco más de veinte años que con cuatro discos ya en el mercado han dejado claro que de Hype no tienen nada, que esto del metal lo han mamado bien, que son buenos músicos, y que por algún extraño hechizo seguro, le han robado la energía a sus admirados Metallica para utilizarla ellos en sus más que reseñables discos.
Shogun es trash en estado puro, metal de la vieja escuela adornado por esos guturales gritos que tan de moda están hoy en día en la escena Emo. Temas de más de cinco minutos que de un tirón puede hacerse pesado, pero escuchado en pequeñas dosis y con atención hace que uno piense que si estos pipiolos se lo siguen tomando en serio en poco tiempo no habrá quien les tosa. Si dejamos al margen sus feas portadas y sus letras rollo épico y nos centramos en su música, pocas pegas podemos poner a un disco como éste. De cuidada producción, Shogun probablemente hará que muchos de los escépticos que no acababan de quedar satisfechos con su anterior trabajo (the Crusade) se rindan ante el poderío y el buen hacer de esta banda joven, que no novel. Si además sus directos son igual de eficaces que sus potentes discos, Trivium tienen el camino hecho para ser los que corten el bacalao en el mundo del metal.

domingo, 5 de octubre de 2008

Metallica "Death Magnetic" (2008)


Pfff... A ver como empiezo esto sin herir susceptibilidades. Hablar del nuevo disco de Metallica estos días se ha convertido como en una especie de deporte nacional del que todo amante del metal dudo que pueda escapar. Yo, antes de entrar en harina diré que Death Magnetic me parece un disco muy flojo, pero el peor regusto que tengo tras haberlo escuchado unas cuantas veces ya desde su publicación el 12 de Septiembre, es que me parece un disco muy poco sincero, un artefacto con el que apaciguar a los fans mas clásicos y acérrimos tras los atrevimientos mas mal que bien recibidos que fueron el Load y el Reload, y mas aún su penúltimo disco, (el de los malos rollos), St Anger, trabajo fielmente reflejado en un monumental documento audiovisual titulado Some Kind of Monster.
La cosa (para el que no haya seguido los devenires de una de las bandas de heavy metal mas importantes de la historia) esque hace como unos años, Metallica cambio de imagen, se cortaron las melenas, dejaron atrás su rapidez trashera con la que nos fliparon en los ochenta, y se empaparon de la nueva moda alternativa que tanto se criticó y vapuleo en los 90. Con todo esto, y con los fans de pelo cardado y mas trasnochados del grupo, ayudados por la polémica que se creó con su grupo favorito como abanderados de la lucha contra la piratería incipiente que por aquella época Napster comandaba en solitario, dejaron de lado al grupo, tachandoles de vendidos, de modernos, de tal, y de pascual.
Si a todo esto sumamos la guerra de egos entre baterista y vocalista, o lo que es lo mismo, entre Ulrich y Hetfield, (todos pudimos ver que Hammett toca la guitarra de miedo, pero galones en el grupo mas bien tiene pocos), las cogorzas que se pillaba por aquella época el bueno de Hetfield, y la incertidumbre de no saber que hacer, si seguir, si abandonar, que disco hacer, como, de que manera, etc..., etc..., se tradujo en un disco como St Anger, trabajo que sinceramente dejaba entrever que la crisis creativa de los de San Francisco estaba rozando lo mínimo exigible.
Por suerte, la gran mayoría de sus conciertos seguían siendo impresionantes. Su visita a la Romareda es uno de esos acontecimientos que el arriba firmante tiene entre sus retinas como uno de los momentos mas álgidos de su vida. En sus shows tiraban de repertorio clásico, del que tan grandes les hizo (a mi Load y Reload me parecen discos muy rescatables, pero ellos solo tocaban en sus directos Fuel y poco mas) y pocas eran las veces que decepcionaban a su platea en concierto.
Al tiempo se anunció que se metían al estudio nada menos que con Rick Rubin (un productor que vendría a ser al rock lo que Spielberg al cine, un tipo que todo lo que toca lo convierte en oro). Todos pensamos que el éxito estaba asegurado, que Metallica volverían a hacer algo grande. Nunca en toda esta larga espera recé porque Metallica nos deleitaran con otro Kill ´em all u otro And Justice for all (mis dos discos preferidos), mas que nada porque al grupo se le veía con ganas de cambiar, de variar de rumbo, de experimentar cosas nuevas y de sorprendernos con un rock mas oscuro, pesado, menos rápido, pero mas espeso y distorsionado. Siempre he pensado que su carrera la quisieron reconducir hacia terrenos que hoy pisan grupos como Down o Corrosion of Conformity. Por eso hace unos días me lleve una decepción tan grande al escuchar esta pseudo-reconciliación-con-su-pasado-y-con-sus-fans-mas-intransigentes que no pude hacer mas que pensar que Death Magnetic no es el disco que Metallica quería hacer, sino el que la gente quería escuchar. Me cuesta creerme un disco como este, vuelven a tocar rápido si, pero eso no es óbice para congraciarnos de nuevo con ellos, al menos no en mi caso. Vuelven a tocar solos de guitarra si, sus canciones vuelven a ser largas y complejas, no digo que no, pero el disco peca de poca garra y de enganche, el sonido es pésimo, la batería suena casi casi como la de St Anger (si, como un cubo de pintura), al nuevo y celebrado Bajista (Robert Trujillo) no le oimos en todo el disco (al mas puro estilo And Justice For all) y las canciones se hacen largas y tediosas. Puede que este trabajo deje mas tranquilo y feliz a muchos de sus fans, pero para mi ha sido la gran oportunidad perdida que ha tenido Metallica para seguir evolucionando como grupo. Su propia historia ha pesado mas que sus ganas de reinventarse y de seguir sorprendiendo al personal. A unos siempre les quedará París, a mi siempre me quedará Battery, Welcome Home Sanitarium, No remorse, Seek & Destroy, One
Blackened, Better than you, Ain´t my Bitch, y tantos otros.

jueves, 2 de octubre de 2008

Death Cab for Cutie "Narrow Stairs" (2008)



Pues sí, hoy hace su entrada oficial el otoño, y el día está gris, casi como para empezar a caer chuzos de punta. Así es como está el tema. Por eso supongo que el cuerpo me pide ponerme lo último de Death Cab for Cutie, quizá el mejor disco con el que dar entrada a la nueva estación. Tranquilo, melancólico pero esperanzador, con melodías pegadizas pero nada accesibles, un poco como el otoño, quizá la estación más odiada por aquello de ir detrás del verano. Aunque al principio no reciba muy bien los primeros días nublados y las temperaturas por debajo de los 23 grados (mi tobillo superviviente de una operación de ligamentos cruje que da gusto oirlo) uno le acaba cogiendo cariño a una estación que poco a poco nos deja el paso libre para que entre su hermano mayor, el inefable invierno.
Total, que Narrow Stairs empieza así como muy poco degustador. Sus dos primeros temas son quizá los más difíciles de digerir. Son largos (pero hipnóticos), asonantes, pero deliciosamente melódicos. Death Cab for Cutie parece que no nos quieren poner las cosas fáciles. Después todo cambia, la parte central del disco goza de unas tremendas canciones pausadas e introspectivas, idóneas para mañanas como ésta, perfectas para escucharlas con auriculares (poneos así como en la intimidad Grapevine Fires y ya veréis que gozada).
A lo mejor la portada del disco es un poco fea, quizá el día perfecto para degustar este disco no sea del agrado de todo el mundo, pero lo que sí es innegable es que este grupo sabe hacer buenas canciones, buenos temas de rock envolvente, maduro, y sin concesiones al mainstream (su single de presentación no es otro que I will posses your heart, a buen seguro el tema menos radio-friendy de todo el álbum).
No se si el otoño será bienvenido o no, pero discos como este fijo que nos harán más llevaderas las primeras tardes de esas que te pillan en manga corta y chancletas y llegas a casa casi con el moco colgando.

martes, 16 de septiembre de 2008

R.E.M "Accelerate" (2008)


Hace unas semanas comentábamos en estas mismas líneas el entusiasmo con el que, al menos un servidor, había recibido el nuevo trabajo de los Californianos The Offspring. Tras unos devaneos con el esperpento musical en sus últimos discos, dejaron atrás los experimentos con gaseosa y se centraron en una vuelta a los orígenes que aunque no igualaba los incunables ya publicados, al menos nos reconciliaba con el grupo. Con R.E.M me ha pasado prácticamente lo mismo.
Los empecé a escuchar como casi cualquier hijo de vecino cuando en el 91 nos arrancaron una sonrisa y nos supervitaminaron y mineralizaron con Shiny happy people, y nos enternecieron y pusieron tontorrones con Losing My Religion. A partir de la publicación de Out of time, me convertí en un fan más de la banda de Athens. Así pues, lo goce un año más tarde con el Automatic for the people (el mejor disco del grupo sin duda). Después, vino su tratado de rock crudo, Monster, una suerte de colección de temas post grunge (con dedicatoria incluida a su buen amigo Kurt Cobain que estas en los cielos...) que volví a pagar religiosamente y con gusto allá por el 94. Además era el primer cd que tenía de color naranja, lo que daba un toque así como cool a mi pequeña estantería melómana. Dos años después publicaron New Adventures in Hi-Fi, un álbum más tranquilo. Después de los excesos de la gira anterior (con hernias, aneurismas, y problemas estomacales repartidos entre todos los miembros del grupo) la puesta de largo de estos temas de corte más introspectivo y clásico dividió a los fans del grupo. No es un mal disco, pero tampoco es la pera limonera de su discografía (aunque Electrolite me parece de lo mejor que han compuesto nunca). Up supuso su primer coqueteo serio con la electrónica, dando como resultado un disco fallido para el que esto escribe, demasiado artificial y pretencioso a partes iguales. Dejamos fuera de la quema canciones como Lotus, At my most Beautiful y Walk Unafraid, por ejemplo. Pasan los años y ya en el 2001 nos obsequian con Reveal, un disco aceptable pero demasiado pesado, con temas alargados en exceso y con el grupo dando bandazos tocando demasiados palos sin concentrarse en ninguno. Así pues, pintando las cosas un poco flojas para Stipe y los suyos nos entregan 3 años después Around the Sun, un disco donde básicamente, no sabes por donde cogerlo. Lejos quedan los primeros años 90, pero cuanto los echamos de menos si hablamos de R.E.M.
Por suerte hace unos meses, y ya con las expectativas rozando el mínimo exigible, el combo nos presenta Accelerate, y la sonrisa y las guitarras vuelven a aflorar. Corto, directo, pegadizo, y sin otro objetivo que el de facturar buenas canciones, como en los viejos tiempos, R.E.M parece que han vuelto a la senda que mejor sabe conducirles, aquella que les hizo célebres, aquella que hizo de ellos una de las bandas más importantes de la historia del Rock. Después de más de 15 discos de estudio, R.E.M ha sabido reconducir inteligentemente una carrera que por momentos parecía como desganada y falta de objetivos. Que dure.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Damone "Out Here All Night"


Hace unos meses leía tirado a la bartola una revista de música mientras una Export bien helada empezaba a hacer sus estragos gracias a esas traicioneras tres maltas que lo mismo no hacen nada, que te dejan patizambo en el sofá o en el mejor de los casos hacen que te entren ganas de salir por ahí y cerrar todos los bares del pueblo. Entre página y página apareció un grupo desconocido hasta por aquel entonces para mi, llamado Damone. Versiones de los Ramones, obviamente fue lo primero que me vino a la azotea. La cara y pose de sus componentes, así como su forma de vestir, y algún que otro aspecto mas de su atrezzo, hizo que en una primera hojeada este grupo pasase prácticamente inadvertido. En una segunda y mas profunda revisión, y ya libre de maltas, reparé de nuevo en el grupete este de Massachusetts liderado por una joven morena de esas que ahora se dejan el flequillo raso por la frente y se calzan tachuelas en sus pulseras que tan de moda están en las tiendas de vestimenta juvenil femenina. La cosa esque leí que Out Here all night era su segundo disco, que por lo visto había habido cambios en su formación, que les era difícil vivir de esto de la música, que casi se separa el grupo, que si tal que si cual, y apiadado de ellos me abrí un google en el portátil y me fui directo a su myspace a ver que tal pintaba la cosa.
En lugar de escuchar versiones femeninas de I Wanna Be Sedated , De Judy Is a Punk Rocker, de Blitzkrieg Bop, de Now I Wanna Sniff Some Glue, o de cualquier otra canción de Los Ramones, el reproductor pinchó de forma automática el single que daba título también al Lp, Out Here all Night. Tan gratamente sorprendido quede por esa inusitada e inesperada mezcla de Rock & Roll, punk, tintes metaleros en sus guitarras, buenas voces, y esmerada producción, que me hice como pude con el disco entero y lo puse en el Itunes para escucharlo del tirón. y ahí se ha quedado, como uno de los discos que mas he escuchado en este tiempo. Y esque con Damone pasa como con la jarra de cerveza en verano, que entra tan bien que el cuerpo te pide una detrás de otra. Desconozco si este Out Here All night les habrá dado la notoriedad que merecen para que el grupo pueda seguir adelante y sacar otro disco para deleite por lo menos, del arriba firmante. Si desgraciadamente no puede ser, siempre nos quedará Out Here all night como uno de los discos mas directos y frescos de las ultimas temporadas.

Soulfly "Conquer"


Otra cosa no, pero este esta siendo el año de los Cavalera. Tras su esperada y esperemos duradera reunión, los dos hermanos nos dejaron su proyecto personal, su conspiración musical, su nuevo legado, Cavalera Conspiracy, un tratado de metal moderno, potente, duro, crudo y sin concesiones, tal y como nos tenían acostumbrados en sus buenos tiempos como cabezas visibles de Sepultura.
A los pocos meses, Max, hermano mayor, compositor principal, y cerebro creador de prácticamente todas las composiciones, sacó disco nuevo con Soulfly, banda que formó tras la prematura y traumática separación de la banda brasileña. Con Soulfly Max Cavalera lejos de perder pegada y poderío dentro de la industria, se granó una trayectoria envidiable. Sus discos y sobretodo sus directos siempre han sido espectaculares, llenos de energía y garra. Es de agradecer que un tipo como Max, considerado por muchos ya un genio de la música, sin tener nada que demostrar, siga facturando discos y haciendo conciertos casi con la ilusión y las ganas del primer día. Se nota que su pasión es la música, que el metal le da la vida, y que para nuestro regocijo, siempre que se pone tras las seis cuerdas y el micrófono no nos defrauda. Su último disco, Conquer, es un compendio de trallazos metaleros en toda regla, rápidos, agresivos, comprometidos. Da gusto escuchar y tener noticias de este gran icono musical. Max Cavalera parece querernos demostrar en cada nuevo trabajo suyo, que lejos de amilanarse, ponerse cómodo, relajarse, y entregarnos canciones flojas, lo que quiere es ir mas allá, desgañitarse la voz un poco mas, y entregarnos una lista de canciones cada vez mas alucinantes. Nadie sabe donde esta el límite de esta bestia parda, de este portento de la música. Sigue así Max, muchos sabes que te lo agradecemos.

The Bellrays "Hard, Sweet & Sticky"


El título no puede ser mas descriptivo. Duro, dulce y pegajoso. Así es como mejor se puede definir el regreso de The Bellrays, una de las bandas mas apreciadas, respetadas, y veteranas de la escena rock actual.
Tras superar la marcha de su guitarrista y principal compositor Tony Fate, Lisa Kekaula (la Voz) y su compañero de alcoba y guitarras Bob Vennum se han echado el combo a las espaldas y con valentía, arrojo e independencia han hecho lo que de momento, todos sus fans esperábamos, seguir adelante con el grupo y ahondar en los sonidos de su inmejorable anterior trabajo, el ya clásico Have a Little Faith. Album mas corto que su predecesor, mas directo, mas pulido en cuanto a producción, Hard Sweet & Sticky vuelve a apostar por canciones de rock potente, por el Soul meloso y y por unos toques funk de calidad sobrada para elaborar de nuevo un album a la altura de las expectativas. Llegará el momento en el que a The Bellrays el cuerpo y los oídos nos pedirá exigirle alguna cosita mas en sus composiciones, algún progreso que nos haga rendirnos definitivamente a la calidad de sus temas. De momento alegrémonos de que sigan todavía, a pesar de las idas, venidas, y demás vaivenes propios de las bandas de rock, facturando discos pegajosos, duros, y también dulces como el que hoy nos ocupa.

lunes, 1 de septiembre de 2008

The Offspring "Rise & Fall, Rage & Grace" (2008)


No contaba yo con esta sorpresa. Hacía ya tiempo que a The Offspring los daba por perdidos. Y no era para menos. De la misma forma que hace años me engancharon junto con Green Day a la revolución Punk que ellos mismos fomentaron con discos como el incunable Smash, y el espectacular Ixnay on the Hombre, con los años, el éxito y la cómoda posición que ocuparon dentro de la escena sus discos empezaron a flojear hasta llegar al ridículo más cutre con discos como Splinter.
Por eso mismo, la publicación de este Rise and fall, Rage and Grace, tuvo un recibimiento más que tibio por parte del que esto escribe. Otro disco de canciones fáciles y acomodaticias con organillo vomitivo incluido a ritmo del Ska más petardo del globo era lo que me esperaba encontrar. Del Punk rock potente, melódico y pegadizo de antaño como que ya me podría ir olvidando.
No se si os pasará a vosotros también, pero no hay mejor sensación musical que la de redescubrir a un grupo de esos que tuviste durante un tiempo en un altar, los destronaste, y con el tiempo, y con gran alegría en el cuerpo los vuelves a coronar en lo más alto.
Rise and Fall, Rage and Grace es una clara e intencionada vuelta a los orígenes más respetables de The Offspring, facturando una lista de canciones que todas ellas podrían ser singles potenciales, y que tras escucharlas una y otra vez como ha sido mi caso vuelven a dejarme ese regusto de calidad que siempre han tenido las composiciones más clásicas del grupo Californiano.
The Offspring son ya unos dinosaurios dentro de esto del punk rock, pero sus paupérrimos últimos discos han evitado que se les considere dentro del Olimpo del Punk Rock melódico donde ya habitan desde hace años los antes mencionados Green Day, los veteranos Bad Religion, los melódicos Millencollin, los siempre efectivos No Use For a Name, los rebeldes sin causa NOFX, los respetados Lagwagon, entre otros...
Sirva pues este Rise and Fall, Rage and Grace para reconciliarnos de buena gana con ellos. The Offspring no estaban muertos no, estaban de parranda.