jueves, 21 de mayo de 2015

A vueltas con mi primer Tri

Mezalocha. 30 de Mayo 2015. El Día D. La prueba del pañuelo, todo. Hace casi más de un año decidí querer ser TRIATLETA, así, en mayúsculas, cursiva, negrita y subrayado. El Por que no lo recuerdo exactamente. Tengo por seguro que no me movió la épica que siempre rodea a este deporte, lleno de frases motivacionales de superación, reto, metas y toda demás parafernalia emotiva. Lo mío quizá fue por una espinita clava y por el nacimiento de mi hijo. Ya os lo comentaré en otro texto. El caso es que quise empezar a correr y en un primer momento me decidí por hacer el CACO, y antes de que os de por pensar que mi afición empezó por apropiarme de lo ajeno os explico. CAminar-COrrer-CAminar-COrrer y así vuelta otra vez hasta que en unas semanas te ves trotando media hora y ya te crees un súper héroe. 
Nadar, bueno, flotar en el agua. Aprendí con 10 o 12 años. No os digo más. Ayudó en esto del paso al triatlón el que por fin abrieran en el pueblo la piscina cubierta. Ya no había excusas. Bono de temporada y al agua patos.
La bici “ya la tengo”. Es lo que me gusta y ha sido siempre el deporte que mas he practicado de forma absolutamente dominguera cuando dejé de jugar hace muchos años (previa rotura de tobillo y ligamentos) al Basket. 
Y así, una cosa llevó a la otra y ahora me planto a poco menos de semana y media de debutar en mi primer triatlón distancia Sprint. y hay varias cosas que me inquietan y generan ansiedad, esa de la buena que uno siempre tiene antes de una prueba deportiva y que en gran parte es lo que nos hace que el deporte nos enganche tanto. Haberlas hay muchas muchas, pero 3 son las que más me rondan la cabeza.
Una es la de nadar en aguas abiertas. Igual es porque he visto muchas películas americanas. Si, esas de miedo, esas pelis malas en las que se meten cuatro o cinco mozos y mozas a un lago y no sale ni uno vivo. Ya sean por pirañas, tiburones, o siluros mutantes, nadar en un lago, mar, pantano, o lo que no sea una piscina, me va a dar canguelo fijo.
Otro tema crítico es el Traje de neopreno. Tu gran aliado en el agua, he leído ya por varios sitios, tu gran amigo. Pues bien, este amigo tan bueno agobia que no veas. Yo que soy de pocas preturas y más bien de llevar todo, cuanto mas colgandero mejor, lo de ir mas apretado que Spiderman no lo veo del todo claro. En los pocos test que he podido hacer después de adquirir un Orca Equip 2015 es cierto que he ganado mucho en flotabilidad, lo cual se agradece, pero ese agobio de ir todo ajustado y apretado no se que tal lo voy a digerir una vez empiece la prueba. Por suerte son sólo 750 metros. 30 largos de una piscina de 25 metros. 
Luego está lo de correr, que ya sabéis, y sino os lo digo, que no es lo mío. Estamos trabajando en ello, que diría aquel, pero las cosas de palacio van despacio, que diría el otro. La buena noticia es que en un Tri se corre menos que en un Duatlón, y la mala es que se corre todo en la última parte, cuando ya vas a boca sangre. Veremos que tal se nos da la cosa. 
En definitiva, se deja ver y notar que los días previos antes de enfrentarme a lo desconocido no los suelo llevar bien. Mas vueltas en la cama, Insomnio leve, sueños raros con pirañas Zombis que me comen por los pies, lo normal vamos. Debería tomármelo con mas calma y filosofía, lo reconozco, pero esa ansiedad previa tiene un punto adictivo muy molón que es imposible negar. Al final se trata de disfrutar. Este ha sido, es y será el objetivo  principal en mi primera temporada como Triatleta. Ya vendrán tiempos a mejorar, marcas y retos mayores. Tengo la sensación de que he aterrizado en este deporte para quedarme y no quiero quemar etapas rápido. Disfrutar del camino es lo que te hace constante, crea raíces duraderas y una buena base para afianzar lo que hoy es nuevo, misterioso, y desconocido. 


Cancion mientras escribo: "Sultans of Swim, perdón, Sultans of Swing, de Dire Straits

viernes, 9 de noviembre de 2012

Bye Bye Mr Mike



Me voy a mojar, antes de que llegue el nuevo entrenador y estas líneas puedan sonar ventajistas. Mike Brown se ha ido a la calle. Cosa lógica después del fracaso de la temporada pasada, ya no tanto en resultados como si en juego y planteamientos de equipo. La poca prometedora pretemporada y el descalabro inicial en liga, (el ultimo partido contra Utah dió mucha pena) unida a la mirada de la muerte que le lanzo Kobe Bryant en Salt Lake City a su entrenador, han acabado por acelerar lo inevitable.



Ahora son muchos los que ya no solo lanzan dardos contra el Coach destituido, sino que se aventuran a ir mas allá y comentan que el problema de fondo de los Lakers es otro, y aunque ninguno lo dice, supongo que ahora todas las miradas apuntan a Kobe.

A Bryant o se le ama o se le odia, no hay medias tintas, y yo, lo amo profundamente. Puede que siga siendo el mismo boca-chancla arrogante de siempre y que todavía le cueste asumir que el paso del tiempo no lo es en balde y para eso, es importante que adapte sus condiciones de juego a su nueva configuración física. Jordan lo hizo tras su primera retirada y ganó 3 anillos mas. Pero Kobe Bryant es Kobe Bryant. El puto Kobe Bryant, y quien todavía no sepa muy bien lo que este tipo ha hecho por los Lakers que se mire la Wikipedia y alucine en colores.
Kobe esta cabreado, y mucho, y desde hace tiempo. El año pasado, salvó el culo de su equipo muchas veces, pero mentiría si no os dijera que otras tantas pecó de lo que siempre ha hecho cuando se le tuerce el morro. Esto es, el Kobe Sistema. Yo la cojo y me la tiro. Y punto.
Pero con la llegada de Nash, desde el principio Kobe empezó a compartir la bola. Súbela Steve, que te dejo. Y los Lakers, empezaron a jugar a otra cosa. Movían el Balón rápido, los pases eran cortos, las ayudas llegaban, El Princeton offense funcionaba, y aunque las victorias seguían sin cristalizar en pretemporada, el Staples estaba tranquilo. Howard y Pau se entendían a la perfección, Ron Artest... bueno Artest se tomaba la medicación todos los días, que no es poco, y Kobe empezaba a soñar como su anhelo de igualar al inigualable se acercaba cada día mas. En Los Angeles empezaban a ver el anillo de vuelta.
Pero la temporada empezó y la cosa se atascó. Nash se espesó y además se lesionó. Howard estaba mas pendiente de mirar a la Gente Guapa en la Grada y sonreir que de meter canastas y sobre todo, tiros libres y Pau, el pobre, bastante tenía con ver como el balón pasaba de largo por sus manos. Kobe al principio cumplía, no tiraba de mas, sus porcentajes eran buenos, pero no polarizaba el juego Angelino. Hasta las dos ultimas derrotas, en las que fue el único que parecía de verdad dolido y avergonzado por todo lo que estaba pasando. Y por supuesto, como no podía ser de otra forma, se jugaba todo balón que pillaba.
Yo, ahora mismo, soy optimista, creo de verdad que si este equipo lo Coge (sobretodo) Jerry Sloan volverá el Showtime. John Stockton se reencarnará en Nash, y Malone en Howard, y si además Pau lo hace como siempre y Kobe sigue siendo el Clutch player de toda la vida, estos Lakers no tendrían que tener ningún problema para plantarse en la final de la Conferencia Oeste.
El unico Handicap que le veo a este equipo es el Banquillo. Mas bien la falta de él. Blake, Duhon, Ebanks, Jamison, Morris, etc, etc, no salen vivos de la quema. Solo Salvaría a Jordan Hill. 
Esto tiene solución, y se llama Mercado de invierno. unos cuantos traspasos acertados y estos Lakers con el quinteto de lujo que tienen y una segunda unidad solvente insisto, tienen que merendarse a todo bicho viviente en la Conferencia Oeste. Otra cosa es ganar a 7 partidos a Miami en una final NBA, pero eso es otra historia y todavía queda mucho balón que rodar.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

David Millar: ¿Héroe o Villano?

Es difícil postularse ante la historia de David Millar sin crear polémica de por medio. Sus defensores acérrimos lo verán como una víctima valiente de la probablemente, mas escandalosa época para el ciclismo profesional (aquella que fue del 2000 al 2005 aproximadamente) y sus enemigos mas desaforados verán en el a un tramposo que sigue compitiendo y que ahora se redime, a la vez que se lucra, contando su historia de Sexo, drogas, y pedales a tutiplén. Después de dar cuenta este verano a su libro, y de ver anoche el Informe Robinson que desgrana con acierto y de forma muy bien resumida lo que las páginas tratan y/o da a entender, se me ocurren varias cosas: 

La primera es que David Millar escribe muy bien, cosa que me sorprendió desde la primera página. Empecé a leer el libro como me pasa con muchos de estos llamados, autobiográficos, ya sabéis, atraído por su historia pero a veces, aburrido por el cómo se cuenta en el libro, normalmente con un lenguaje neutro y estándar. La sorpresa fue encontrarme con un Millar de prosa ágil y con una capacidad de atraer a su lector que para mí fue toda una sorpresa. Al igual que las buenas novelas, Millar te atrapa y te hace participe, que no cómplice, de su intrincada historia de amor y odio hacia el deporte de las dos ruedas y los pedales. Se revela dentro de el, su pasión por los libros y se nota en su pluma. Punto Positivo.  

Con respecto a su historia, hay veces que me compadece, y otras tantas lo condenaría. Yo creo que hay mas parte en él de víctima que de delincuente. Sus vivencias son mas propias de un Sistema corrupto y a punto de explotar que de un tipo sin escrúpulos que haría cualquier cosa por ganar una carrera. Me creo su idealismo adolescente, su competitividad, sus ganas de triunfar, sus escarceos y su azarosa vida nocturna, me creo todo el caso Cofidis, me creo sus ganas de redimirse, de perdonarse, me creo también su amor por el deporte, pero no me creo tanto que una vez dentro de toda la movida dopajil, no se bajara antes del carro. 



 Hay que recordar que no confesó, sino que cantó una vez que lo trincaron. Y eso me hace sospechar que si nunca le hubieran pillado esa jeringuilla en su casa De Biarrtiz, probablemente David Millar hubiera ido mucho mas allá en esta lacra del ciclismo. El se vio atraído por el lado oscuro, era consciente de lo que hacía, se sentía mal por hacerlo, se emborrachaba por ello, tomaba somníferos por ello, pero, no lo dejó. Lo trincaron. Y eso marca la diferencia. Creo que el sistema puede estar podrido, que el ciclismo en aquellos años se parecía mas a Trainspotting que a un deporte, todo lo que tu quieras, pero siempre puedes decir NO, al dopaje. Siempre pudo haberse salido y renunciar a todo y contarlo como ha hecho, pero me creería mas su desgraciada historia si hubiera salido de él y de motu proprio, que no después de una redada policial. 

Aún así, y como nunca es tarde si la dicha es buena, a mi no me supone ningún problema moral que ahora quiera contar su historia y sentirse mejor consigo mismo. De hecho, eso lo alabo. De ahí, que en este momento y mas que en su época como profesional de la bicicleta, Millar sea mas "Dave The Brave" que nunca.



Aquí el Programa Completo:

jueves, 28 de octubre de 2010

Rancid "The Highway"

Por Janin Gustrán Montón
Tengo debilidad por las ultimas canciones, aquellas que en los buenos tiempos del Cd aparecían dos o tres minutos después de la última del Album. Las hidden Tracks, bonus tracks, o como quisieron bautizarlas, siempre me llamaron la atención. Muchas veces poco o nada tenían que ver con la temática o enfoque del disco en el que se escondía, pero siempre me parecían interesantes. En ocasiones daban a conocer aspectos del grupo nuevos, otras veces no eran mas que demos o probatinas de la banda en cuestión mientras se echaban unas risas. A veces se oía hasta como abrían las latas de cerveza. Por lo que quiera que fuese, siempre he sentido una especie de atracción hacia esos descartes. Con el tiempo, y con el ánimo de lucro por bandera, empezaron a proliferar discos de rarezas, caras B y demás, que si bien tenían su punto, se perdía ese vicio oculto por escudriñar los discos hasta que el minutaje se volviera a poner a cero.
Ya no compro discos. Solo alguno en concreto y cuando bajan el precio a 5 euros. También suelo picar algo por la Itunes Store pero vamos, poca cosa.
La música ahora es cierto que ha perdido cierta coherencia, su modelo de negocio esta buscando siempre esa forma de enriquecer a todo el mundo involucrado, y los tiros no van por ahí, pero bueno, ese es otro cantar.
A lo que iba, el otro día reescuché por enésima vez Let the dominoes fall, de Rancid, y lo acabé con The Highway, un tema de esos "declara-principios" que bien podría haber sido, años ha, un hidden track de esos que tanto rebuscaba. De corte acústico, desenchufado, nos revela un Tim Armstrong mas pausado y sabio que en el resto del disco, dándonos a entender que el final, de lo que va esto, no es mas que de tocar música con tus amigos. nada mas, y nada menos. Pienso que bien podría ser un It´s a long way to the top pero mas reflexivo, con mas conciencia y mas canas. AC/DC lo clavaron, pero Armstrong lo refrenda y lo relativiza. No es tan difícil, sólo se trata de tocar música y sentirte bien. Al final es eso, igual nos complicamos mucho la vida cuando en realidad todo es mas sencillo.

martes, 19 de enero de 2010

Pearl Jam "Back Spacer" (2009)

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Miro hacia atrás en el tiempo y parece que fue ayer cuando escuché por primera vez a Pearl Jam. Ya hace mas de quince años. Me hago mayor, se hacen mayores. Me gusta. Me agrada esa sensación que se tiene al escuchar a una banda a la que has acompañado durante tantos años. Y ellos a mi, sobretodo.
Cuando echas la vista atrás y ves las vueltas que da la vida, las carambolas y los devenires que se nos plantean a diario, reconforta de vez en cuando sentarse a escuchar detenidamente a una banda que llevan juntos muchísimo tiempo y siguen fieles a ellos mismos como el primer día.
Forzosamente enmarcados en aquel movimiento tan efímero como revolucionario e intenso que fue el Grunge de los primeros noventa, Pearl Jam empezó practicando un Hard Rock no excesivamente comercial ni excesivamente depresivo y/o autodestructivo (dos de los estandartes del Grunge, abanderado como sabéis por "Kurt Cobain que estas en los cielos") pero absolutamente rompedor y atractivo.
"Ten" fue la carta de presentación y ahí nació la leyenda que a día, hoy sigue viva y sin visos de ser enterrada. Porque los discos de Pearl Jam podrán ser mas o menos largos, intimistas, o rockeros, pero lo que esta claro es que cada vez que se asoman a la carretera los de Seattle, al menos para el que esto escribe es motivo de celebración mas que de sobra. Y es que si hay grupos que consiguen que todo lo que este escuchando en ese momento pase a ser secundario esos son Eddie Vedder y los suyos. Y con Backspacer, su nuevo disco, así ha pasado.
Tras su homónimo disco del 2006 y el anterior del 2002 "Rioc Act" (y eso sin contar las innumerables y cuidadas ediciones de sus discos en directo) , dos largos de corte tranquilo e introspectivo, los creadores de "Even Flow" volvieron a finales del 2009 supervitaminados y mineralizados para presentarnos las once canciones de su nuevo y trepidante disco, cargado este de un rock tan potente y poderoso como el de sus primeros álbumes. Quizá mas desenfadados, menos atormentados, y menos preocupados por demostrar al mundo que son una gran banda y yendo a lo suyo, que es lo que siempre mejor han sabido hacer, Backspacer se escucha en un suspiro y se reescucha una y otra vez. Dado el carácter directo y sin tapujos de esta nueva obra, este disco posee un carácter adictivo que te invita a sumergirte en el una y otra vez. Y además, de buen rollo. Si estabáis buscando un nuevo disco con el que cargar mejor las pilas por la mañana esta es la mejor opción. Himnos nuevos de su repertorio como ya seguro lo son las nuevas Gonna see my friend, The Fixer, o una de mis favoritas , Got Some, harán las delicias tanto de los fans de toda la vida como la de aquellos que se acerquen por primera vez a las composiciones de una banda que ya es leyenda y de la que todavía, ojalá, tengamos muchas cosas que oír.

martes, 17 de noviembre de 2009

Skunk Anansie "Smashes and Trashes"

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Cada vez lo hago menos, pero de vez en cuando me gusta aferrarme a algún disco con fuerza, en plan serio. Practicar esto hoy día me es mas difícil, la música es tan instantánea, tan de consumo rápido en plan Big Mac, que deleitarse con alguna obra maestra es harto complicado, no tanto por la escasez de buen material, sino mas bien por la actitud y el cambio que se ha producido en la forma de escuchar música. Por eso, de ciento a viento, pongo en práctica esa forma de escuchar discos que ya hace mucho que no se estila. Vacío el Mp3, busco un disco, y solo escucho ese y solo ese durante una temporada, como cuando en tiempos uno disfrutaba con su Walkman Megabass de Sony la ultima cinta (Comprada en una escapada rápida al Alcampo en ese bendito Autobús que salía todos los días del Paradero) de tu grupo favorito.
Este ritual lo suelo realizar con un tipo de grupos mas que con otros. El cuerpo me pide hacer esto con bandas con unos cuantos discos a sus espaldas o con un bagaje musical excelso, da igual que sea corto, la cosa es que de vez en cuando necesito resucitar a ciertos grupos para poder seguir escuchando cosas nuevas. Y el ultimo con el que lo he hecho ha sido con Skunk Anansie.
Muchos son los recuerdos al enchufarme de nuevo el Post Orgasmic Chill, entre ellos la sensación de libertad, uno de los estandartes sobre los que se sustentaba esta gran banda londinense. El 99 fue época de grandes cambios para mí. Por varias razones, fue como salir del cascarón, encontrarme con el mundo, ponerme a luchar y a vivir en el. Y como siempre la música siempre ahí, poniéndome en mi sitio, ayudándome y poniendo notas y ritmo a mis nuevos propósitos. Tonteé y me deje seducir con esta banda años antes. "Stoosh" se me presentó como un disco potente, de gran sonido, con un Rock poderoso y con una voz, la de Skin, capaz de ponerte los pelos como escarpias unas cuatro o cinco veces por canción. No están mal, me dije, suenan distinto, fuerte, alto, con personalidad. Dos años mas tarde ,mi año 0, el 99 , volvieron a la carga con el mencionado "Post Orgasmic Chill". "Charlie Big Potato" abría el disco con una intro tan atractiva como eclética y oscura para romper en un riff de guitarra tan duro y simple que solo podía venir acompañada de la inigualable voz de su cantante, Skin, sin exagerar, quizá una de las mejores voces del Rock. On my hotel Tv, Secretly, y muchos, muchos otros mas himnos me acompañaron y conformaron aquella nueva e iniciática etapa.
Después de ese gran disco, ya nada mas se supo de ellos. Separación amistosa, ganas de emprender en solitario, esos y alguna que otra circunstancia pusieron fin a una de las bandas mas interesantes de mediados de los noventa. Hasta hace unos meses.
Y es que por suerte, han decidido volver. Y yo lo celebro. Porque con su vuelta no solo podremos disfrutar de ese grandes éxitos con temas nuevos y de esos conciertos que seguro encandilan al personal, sino porque con la vuelta de Skunk Anansie en nivel medio de calidad de la música rock sube muchos puntos.

viernes, 17 de julio de 2009

The Prodigy "Invaders must Die"



Toma toma toma! Locurón. Algo así sería lo que le diría Borja al Josebas y lo primero que me ha salido a mí después de escuchar lo nuevo de The Prodigy, Invaders must die, su nuevo y esperado disco tras el relativo fiasco que supuso su anterior trabajo Always Outnumbered, Never outgunned, disco este en el que su líder, Liam Howlett prescindió erróneamente de los otros dos cerebros del Grupo, a saber, los desquiciados Keith Flint y Maxim reality.

Tras mas de siete años de silencio y con el insuperable listón que en el 97 dejaron con el incunable The Fat of The land, los ingleses han vuelto a recuperar la credibilidad y el respeto que se ha ido diluyendo en todo este tiempo, porque Invaders Must die es un pepinazo en toda regla, directo, sin concesiones, y al grano, sin rodeos. Desde el inicio, Howlett y sus esbirros se calzan el mono de trabajar y se deshacen en entregarnos una serie de canciones que todas ellas constituyen un trallazo para los oídos, un cañonazo de esos que te dejan el Ipod temblando.

El disco empieza con el single que da título al disco, y seguidamente y sin dejarte respirar te va metiendo en ese batiburrillo sónico tan peculiar que facturan los de las islas. Porque esa es otra, clasificar a este grupo es como buscar una aguja en un pajar, vamos, que es complicado. Porque de primeras lo que escuchan tus tímpanos es música electrónica, pero la forma de hacerla es muy punk, muy dura, con riffs de guitarra y bombos de batería puestos a disposición de unas bases rítmicas electrónicas de esas que oyes y de repente te entran ganas de irte de discotecas. Por no hablar de sus directos, que según cuentan los afortunados que los han podido ver, son lo mas parecido a un bolo de los Sex Pistols que nos vamos a encontrar hoy día por los escenarios.

Ojalá the Prodigy hayan vuelto para quedarse y no para sacar un disco cada 7 años. De momento, y mientras tanto, The Fat of the land ya tiene un mas que digno sucesor.

domingo, 7 de junio de 2009

Rancid "Let The Dominoes Fall"

Me viene al pelo esta semana hablar de Rancid. Y mas aún teniendo en cuenta el artículo publicado la semana pasada en la que un servidor despotricaba solemnemente acerca de la rancia vuelta a los escenarios de Green Day. Y esque casi casi por las mismas fechas otro grupo coetáneo de los Californianos, afincados para mas inri también en Berkeley, sacaban a la luz su nuevo y esperado trabajo tras mas de seis años de Silencio. Este grupazo no es otro que Rancid, los mejores herederos que han tenido The Clash pero vamos, de largo. 

Mucho ha llovido desde aquel "Indestructible" facturado en el 2003. Muchos (y buenos) han sido los proyectos paralelos en los que se han embarcado casi la totalidad de la plantilla de Rancid, y aunque sus fans, siempre agradecidos, celebrábamos cualquier atisbo de música facturado por cada uno de los componentes de esta gran banda, ya iba siendo hora de que se arrejuntaran de nuevo y nos deleitaran con un nuevo disco. Y así ha sido. 

Tim Armstrong y los suyos han vuelto por sus fueros en este 2009 con "Let the Dominoes Fall" una colección de temas marca de la casa y que tanto echábamos en falta sus seguidores. Y lo bueno esque por mucho que haya cambiado la música y la industria en seis años, da gusto darse cuenta de que Rancid siguen componiendo temas de punk Rock, Ska, Hardcore y Reggae de una calidad y una factura que sólo sus admirados y reseñados en este artículo, The Clash, solían hacer.

Diecinueve canciones, diecinueve himnos todos ellos, ni una mas ni una menos, ninguna sobrante, todas necesarias son las canciones que conforman este "Let The Dominoes Fall", un disco de esos que da gusto escucharse de cabo a rabo, un disco que nos devuelve la fé en un año 2009 falto de grupos nuevos que destronen los regresos de muchas bandas como Depeche Mode, U2, o Green Day, mas pendientes estas de recaudar y hacer caja que de preocuparse por dejar el pabellón bien alto. Puede que cuantitativamente Rancid anden lejos de las millonadas que se agencian todos estos grupos, pero por otro lado, anda que no somos pocos los que agradecemos esta puesta a punto de integridad y buen hacer con la que nos han deleitado los buenos de Rancid. Al final, como su ultimo tema del disco reza, todo esto no se trata mas que de hacer "algo de música con tus amigos". Y cuando uno se sienta a hacer esto por divertimento mas que por compromiso y/o ganas de forrarse hasta las trancas, los resultados se notan. "Let The Dominoes Fall" respira naturalidad y ganas de echarse a la carretera, y no atufa a pretenciosidad y aburrimiento.